Ecos de la Palabra

Textos bíblicos, comentarios y reflexiones pastorales

Destruyan este templo y en tres días lo levantaré (Jn 2, 13-25)

0

 

III Domingo de Cuaresma – ciclo B

Entramos en una nueva etapa del itinerario bíblico que nos conduce a la celebración y contemplación del Misterio Pascual. Este domingo contemplamos el relato de la purificación de Templo de Jerusalén por parte de Jesús que se revela como el definitivo santuario de la Nueva Alianza en el que se puede establecer una más perfecta comunión con Dios, que por Cristo, con Él y en Él, puede ser adorado en Espíritu y en Verdad.

Este ciclo B los domingos 3º, 4º y 5º de Cuaresma caminaremos de la mano del evangelista san Juan. Sin embargo no olvidemos que el relato de la purificación del Templo lo encontramos en los cuatro evangelios. Este dato indica la importancia de este gesto de Jesús para la comunidad cristiana. Nos toca hoy   procurar una interpretación que no deforme lo que Jesús ha querido decirnos de si mismo con esta acción sino y que  nos permita profundizar el misterio de Dios que en Él se revela y así crecer en nuestra condición de discípulos. A ello nos ayuda lo que Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) nos dice en el segundo tomo de su obra Jesús de Nazaret.

Marcos nos presenta a Jesús, después de la entrada en Jerusalén, en el Templo, observando todo y regresando al siguiente día para echar de allí a los que vendían y compraban. «volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas» (11,15), justificando su modo de actuar con textos de la Escritura. «Mi casa se llama casa de oración para todos los pueblos. Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos». (Mc 11,17; cf. Is 56,7; Jr 7,11).

Este gesto de Jesús ha sido interpretado de distintas maneras.

1. Una corriente lo interpreta como una reacción de Jesús frente a los abusos de los mercaderes. Si bien la actividad de los comerciantes era legítima según las normas vigentes había un contraste entre ésta y el uso específico atribuido al patio de los gentiles. Jesús ataca la normativa de los dirigentes del Templo, pero no viola ni la Ley ni la enseñanza de los Profetas. Esto explica de alguna manera que ante el gesto de Jesús no se haya activado ninguna medida represiva de la guardia sino sólo la inquietud de los dirigentes que querían saber con qué autoridad había hecho lo que hizo. De acuerdo a esta línea de interpretación Jesús actuó conforme a la ley impidiendo un abuso respecto al Templo, sería así un reformador defensor de la santidad del templo. Sin embargo, su gesto iba más allá.

2. Otra corriente da al gesto de Jesús una interpretación política según la cual «Jesús habría sido un revolucionario político de carácter apocalíptico: habría sido arrestado y ejecutado por los romanos por haber provocado una insurrección en Jerusalén».

Con esta interpretación Jesús fue colocado en la línea del movimiento de los zelotes. La palabra «celo» (zélos, en griego) fue el término clave para expresar la disponibilidad para defender el derecho y la libertad de Israel mediante la violencia. Para quienes asumen esta interpretación, la muerte de Jesús en la Cruz por los romanos, bajo la acusación de decirse «rey de los judíos» demostraría su cualidad de revolucionario (zelote).

La violencia no instaura el Reino de Dios. La violencia es instrumento del enemigo. Nunca podrá  justificarse por motivos religiosos. No humaniza, sino deshumaniza. Jesús no fue un zelote, basta detenerse en su mensaje para concluirlo. La insurrección violenta en nombre de Dios no corresponde a su modo de ser. Su celo por el Reino de Dios es diferente. Nos lo da a conocer con sus gestos y con sus palabras proféticas.

3. La tercera línea de interpretación recurre a las palabras con las que Jesús mismo explica el gesto de la purificación del Templo. Ocurrido el hecho Jesús «enseñaba» diciendo «¿No está escrito: mi casa se llama casa de oración para todos los pueblos? Ustedes, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos» (11,17). Esta frase que sintetiza la enseñanza de Jesús sobre el Templo se inspira en la visión universalista del profeta Isaías para quien llegaría el día en que todos los pueblos adorarían en el Templo al Señor como único Dios. Así la intención fundamental de la expulsión de los mercaderes sería quitar todo lo que es contrario al conocimiento y a la adoración común de Dios, despejar el espacio para la adoración de todos.

La promesa universalista de Isaías se entrelaza también con aquella otra palabra de Jeremías: «Habéis hecho de mi casa una cueva de bandidos» (cf. 7,11). Jeremías lucha apasionadamente por la unidad entre el culto y una vida justa delante de Dios; lucha contra una politización de la fe, según la cual Dios debería defender en cualquier caso su templo para no perder el culto. Un templo que se ha convertido en una «cueva de bandidos» no tiene la protección de Dios.

De la misma manera, lo que Jesús combate es la convivencia entre culto y negocios. Él ve que se produce de nuevo la situación de los tiempos de Jeremías y en este sentido, tanto en su palabra como en su gesto, que son una advertencia, se podía percibir también la alusión a la destrucción de este templo; pero, como Jeremías, Jesús no es el destructor del templo. Con su pasión indica quién y qué es lo que destruirá realmente el templo.

Esta explicación de la purificación del templo resulta más clara a la luz de la palabra de Jesús que dice «Destruyan este templo y yo en tres días lo levantaré» (2,19).  Nótese que en los sinópticos uno de los testigos falsos del juicio contra Jesús lo acusa de haber dicho «yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro no edificado por hombres» (Mc 14,58). De acuerdo a san Juan no es Jesús quien destruye el templo; lo abandonan a la destrucción quienes lo convierten en una cueva de ladrones, como ocurrió en tiempos de Jeremías.

La señal que Jesús ofrece a la autoridad judía es la cruz y la resurrección, que lo legitiman como Aquel que establece y en quien se establece el culto verdadero. Con Jesús se inaugura un nuevo culto en un templo no construido por hombre. Este templo es su Cuerpo, el Resucitado que congrega a todos los pueblos y los une en el sacramento de su Cuerpo y de su sangre. Él es el nuevo templo de la humanidad. Con su resurrección comienza un nuevo modo de adorar a Dios «en espíritu y en verdad»

¿Y el celo de Jesús? San Juan nos dice que el gesto de la purificación del templo hizo recordar a los discípulos lo que dice el Salmo 69: «El celo de tu casa me devora». Este salmo es el de un orante relegado al aislamiento; la palabra se convierte para él en una fuente de sufrimiento que le causan quienes lo circundan. Los discípulos al relacionar el gesto de Jesús con la experiencia del salmista reconocen en él al justo que sufre. El celo por la casa de Dios lo lleva a la pasión, a la cruz. El celo de Jesús no se expresa mediante la violencia, sino que lo lleva al don de si mismo, es el celo del amor que se entrega.

Que el celo de Jesús sea nuestro celo

El texto que hoy contemplamos nos adentra en el misterio de la Pascua que da luz a nuestro diario vivir como cristianos. Podemos ser hombres y mujeres llenos de celo por las cosas de Dios, pero nuestro celo puede estar mal encauzado e incluso justificado con interpretaciones equivocadas de la Palabra de Dios. El Señor no nos llama a hacer múltiples cosas, tampoco a ser reformadores o defensores a ultranza de las cosas de Dios; no nos llama la violencia para someter y replegar a quienes no piensan como nosotros y se desvían de lo que consideramos puro y santo.

Dios nos llama a ser y a vivir como hijos suyos. Unidos a Cristo por nuestro bautismo formamos con él un solo cuerpo, somos piedras vivas del Templo de la nueva Alianza que es Jesucristo, en el que se realiza un nuevo culto, el culto del amor. En Cristo somos también templos vivos de Dios y por ello estamos llamados a adorar a Dios en «espíritu y verdad» ofreciéndole el único culto agradable al Padre que es nuestra obediencia, la entrega de nuestra voluntad, para que a través de nuestro amor purificado por la Gracia, el amor de Dios llegue a toda la humanidad.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: