Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia
Las lecturas de este domingo están unidas por una imagen que atraviesa la Escritura: la viña. En el lenguaje bíblico, la viña representa con frecuencia al pueblo amado y cuidado por Dios. No es una propiedad abandonada a su suerte, sino una realidad plantada, protegida y cultivada con esmero. Desde esta perspectiva, la pregunta central no es si Dios ha hecho lo suficiente por su pueblo, sino qué respuesta ha dado el pueblo al amor recibido. La Palabra conduce así hacia una afirmación exigente y esperanzadora: Dios espera frutos, porque su alianza no busca producir apariencias religiosas, sino una vida transformada por la justicia, la fidelidad y el amor.
4 octubre 2026. Textos bíblicos y mensaje del domingo de la XXVII semana del tiempo ordinario.