¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego?
En el texto que leemos podemos encontrar cinco criterios en la tarea de acompañar por el camino de la vida a quienes el Señor nos ha confiado.
El primero es evitar constituirnos en la referencia del camino, el punto de referencia es Jesús mismo, ya que «el discípulo no es superior a su maestro»; segundo, habrá que evitar pues formar grupos y rodearse de personas en torno al carisma personal y conducirles hacia Jesús que es el Maestro y, como Él, referirlo todo a la plenitud de Dios Padre; tercero, en esta tarea es necesario tener la visión del evangelio, un ciego no guia a otro ciego; cuarto, se requiere además formarse bien y tener seguridad de conocer el camino antes de proponerlo a otros exponiéndoles a caer y quinto, revisarse constantemente, enderezar las intenciones que se tuercen, reconocer los errores que se cometen y someter a la misericordia de Dios los propios pecados, en consecuencia será más fácil ver a los hermanos con misericordia y acercarse a ellos para corregirles con caridad.
11 septiembre 2026. Textos bíblicos y mensaje del viernes de la XXIII semana del tiempo ordinario.