Su fama se extendió por todos los lugares
Jesús libera venciendo al demonio. El demonio dice «¿has venido a destruirnos?». La escena representa un combate entre Jesús y el demonio.
Jesús libera de todo lo que oprime el hombre. Jesús ejerce su poder derrotando a su adversario simbolizado en el demonio. Los demonios gritan y se espantan porque saben quién es Jesús.
Los discípulos de Jesús no deben ignorar al enemigo malo, ni sus artes seductoras que encandilan y confunden, mucho menos deben dialogar con él porque es astuto y sagaz.
Quienes viven obsesionados con su presencia, viéndolo por todas partes y no ven la obra de Dios y no confían el poder liberador de su Hijo Jesucristo ni en la fuerza de su Espíritu Santo, acusan la languidez de su fe. «Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia».
1o. septiembre 2026. Textos bíblicos y mensaje del martes de la XXII semana del tiempo ordinario.