Tenía curiosidad de ver a Jesús
Herodes intenta reflexionar y encuadra la identidad de la persona de Jesús planteando tres hipótesis, que son falsas, pero que hacen evidentes las primera rutas que se recorrieron para profundizar el misterio de Cristo.
En primer lugar, Jesús NO ES Juan Bautista. El mismo san Lucas estableció en los primeros capítulos del evangelio un paralelismo que permitió delinear con nitidez lo propio de de Juan y lo propio de Jesús, destacando la diferente identidad y misión de ambos y su punto de encuentro.
En segundo lugar, Jesús NO ES el profeta Elías NI uno de los antiguos profetas. En aquella época se creía que el profeta Elías, quien había sido arrebatado de este mundo al cielo, debía volver antes del Día Final. Esta es la base de la hipótesis citada, según la cual “Elías se había aparecido”.
En tercer lugar, queda la pregunta: «¿Quién es éste?» Herodes no consigue llegar a una conclusión y decide verificar por sí mismo, por eso “buscaba ver” personalmente a Jesús.
Lo de Herodes sólo era curiosidad. Para encontrar al Señor hay que «salir» del laberinto del propio ego. El encuentro con Jesús es personal, directo y sencillo. Herodes no lo entendió, no quería cambiar, estaba atrapado en si mismo.
24 septiembre 2026. Textos bíblicos y mensaje del jueves de la XXV semana del tiempo ordinario.